El futuro de la traducción

Ariadna Montiel

Ariadna Montiel

Traductora Jurada DE-ES
y CEO en Ariadna Montiel Translations

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03 de julio de 2023

¿Tenemos las traductoras y traductores los días contados? ¿Seremos sustituidos por máquinas? ¿Son Google Translator, DeepL y otras IA infalibles?

Si bien la tecnología ha avanzado significativamente en el campo de la traducción automática, no parece que los traductores humanos vayan a desaparecer en el corto plazo (al contrario de lo que mucha gente piensa).

Aunque las herramientas de traducción automática pueden ser útiles para tareas simples y para obtener una comprensión general de un texto en otro idioma, todavía existen varias limitaciones que impiden que reemplacen por completo el trabajo humano de los traductores y traductoras.

Aquí te muestro tan solo algunas razones por las que los traductores humanos siguen siendo esenciales:

  • Complejidad lingüística y cultural: La traducción no se trata solo de cambiar palabras de un idioma a otro, sino de comprender y transmitir significados precisos y contextuales en un idioma específico. Los traductores humanos somos capaces de comprender y considerar las complejidades lingüísticas y culturales que a menudo escapan a las herramientas de traducción automática.
  • Adaptación al contexto y la audiencia: Los traductores humanos podemos adaptar el texto a diferentes audiencias y contextos culturales específicos, lo que garantiza que el mensaje se transmita de manera precisa y efectiva en el idioma de destino. Esto requiere un conocimiento profundo de las normas y las sensibilidades culturales, algo que las máquinas aún no pueden igualar completamente.
  • Traducción de textos especializados: En el caso de textos altamente especializados en áreas como la medicina, el derecho, la ingeniería y la ciencia, se requiere un conocimiento profundo y especializado que los traductores humanos con experiencia podemos ofrecer. Las herramientas de traducción automática a menudo no son capaces de manejar terminología técnica o específica de manera precisa.
  • Creatividad y tono: La traducción a menudo implica la transmisión de matices, tonos y connotaciones específicas del lenguaje que requieren creatividad y habilidades lingüísticas sofisticadas. Los traductores humanos pueden captar estos matices y adaptarlos de manera efectiva en el idioma de destino, lo que proporciona una experiencia de lectura más natural y agradable.

 

El intrusismo

Llevo años escuchando que pronto las traductoras y traductores nos quedaremos sin trabajo porque cada vez hay más herramientas de traducción automática que trabajan por nosotros/as. ¿Y acaso no es este un temor que existe en casi cualquier profesión hoy en día de cara al futuro? La diferencia en nuestro caso yo diría que está relacionada con el intrusismo laboral que padecemos y que contribuye a que nuestro trabajo no se valore como es debido. No, no cualquier persona puede hacer una traducción de calidad simplemente por saber idiomas y no, no cualquier traducción automática sin revisar por un humano vale para todo. Como en todas las profesiones, es importante adaptarse a los tiempos, formarse y actualizarse.

 

Renovarse o morir

Hace no tanto, se traducía con diccionarios de papel (en ocasiones seguimos usándolos) y se escribía la traducción a mano, luego a máquina y finalmente a ordenador. La inteligencia artificial y la traducción automática seguirán avanzando y perfeccionándose (gracias a los humanos) y así lo hará también la humanidad y las lenguas (recordemos que son algo vivo). Solo supondrán una amenaza para aquellas personas que se nieguen a abrazar la tecnología y que se anclen al pasado, algo que no cuaja muy bien con nuestra profesión, que requiere de constante actualización. Emplear las herramientas que nos brinda la tecnología hace que nuestro trabajo sea cada vez más productivo y de mayor calidad para los clientes. Como todo en la vida, no estoy a favor de los extremos, nada es blanco o es negro, y no hay que demonizar la traducción automática porque, si sabes aprovecharla, te ayudará a agilizar tareas, optimizar gastos y reducir mucho el tiempo de entrega de los proyectos. También surgen otros servicios que el traductor o traductora puede ofrecer como, por ejemplo, la posedición, que no es otra cosa que revisar las traducciones realizadas de forma automática. Es un trabajo que está en auge, al mismo tiempo que las tarifas que se pagan por ello caen en picado. Las agencias de traducción que buscan traductores y traductoras para hacer tareas de posedición habitualmente buscan la tarifa más barata, luego el plazo más breve y, en ultimísimo lugar, la calidad de la traducción. Esto hace que los traductores seamos sustituibles unos por otros. Como profesional del sector, me dedico en parte a la posedición, pero no dedico todos mis esfuerzos a ello porque es una tarea muy mal pagada. Somos el último eslabón (e imprescindible, por otro lado), quienes deben pulir el texto hecho por una máquina antes de la entrega al cliente. Me hace sentir como si estuviera yo al servicio de la tecnología, y no al revés.

 

Tecnología vs. Traducción Humana

Me parece una auténtica maravilla que hoy en día esté al alcance de la mano de cualquier persona con conexión a internet poder entender un texto en cualquier idioma, esté donde esté, sin ayuda de nadie y sin gastar ni un céntimo.  Ahora bien, llegar a pensar que los traductores/as seremos totalmente prescindibles en el futuro o que pronto nos quedaremos sin trabajo, hay un abismo. No tiene sentido (además de ser peligroso) utilizar la traducción automática a diestro y siniestro, sin ninguna persona que lo revise, sobre todo si es algo que tiene cierta importancia o carácter oficial. Hay determinados campos en los que Ia TA difícilmente logrará desplazarnos al 100 %, como pueden ser el ámbito literario, el márketing o el mundo de los negocios. Cuando una empresa te encarga que traduzcas su página web, el resultado de tu trabajo tendrá un impacto directo en la percepción de la marca de la empresa y en la reputación del cliente en el mercado. Aunque una «máquina» nos haga parte del trabajo, siempre será necesario que haya una persona detrás que humanice los textos: la ironía, las metáforas, el humor, la poesía, los dobles sentidos, el estilo, los matices culturales… La traducción automática sustituirá en gran parte la traducción que se realice para entender, es decir, para un sector conocedor de un tema por ejemplo. Otra cosa bien diferente es la traducción para comunicar, que es el caso de cuando alguien quiere vender algo en un mercado/país que no es el suyo. Si no suena 100 % cercano, la gente no se fiará.

En resumen, aunque la tecnología de traducción automática continúa avanzando, los traductores humanos siguen siendo esenciales para tareas que requieren precisión lingüística, comprensión cultural y adaptación contextual. Si bien la tecnología puede complementar y agilizar el trabajo de los traductores humanos, la combinación de habilidades humanas y herramientas tecnológicas sigue siendo la opción preferida en muchos contextos de traducción.

Todo esto y mucho más es lo que aporta un ser humano a una traducción. Y yo brindo porque nuestro futuro sea convivir en equilibrio con el avance de la tecnología para ofrecer cada vez mejores servicios, y que nuestro trabajo por fin reciba el reconocimiento que merece.

Ariadna D. Montiel – Traductora autónoma

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